La pandemia del Covid-19 puso fin a una era dorada de bienes y raíces.

Las restricciones y confinamientos severos que vivimos durante el 2020 tuvieron un impacto no solo en el desarrollo de proyectos inmobiliarios sino también de las preferencias, expectativas y valoraciones de sus usuarios. Este cambio de paradigma aceleró procesos de transformación en el ámbito laboral, revolucionó el retail físico y reorganizó las prioridades y consideraciones para el futuro del sector de bienes y raíces. Los cambios siempre generan inseguridad y mayores riesgos para los inversionistas a cambio de oportunidades con altos rendimientos. A pesar de que a nivel epidemiológico la pandemia está lejos de acabar, Panamá mantuvo su estatus como una geografía segura para capitales que buscan un mayor retorno o una ubicación defensiva mientras se cimientan los cambios económicos a nivel mundial.

Home Ownership Matters – How Covid-19 could impact the Real Estate Market
Las tendencias inmediatas de inversiones en bienes y raíces de un mundo post-pandemia se asemejan a las medidas de salud a través de distintas regiones:

América Latina fue la región peor afectada por la pandemia en el 2020.

En promedio el PIB regional cayó 7% y las expectativas de recuperación regional para el 2021 apenas alcanzan el 5%. El rendimiento de los sectores inmobiliarios va de la mano del crecimiento de una economía y como consecuencia la pandemia del covid-19 paralizó el sector de bienes y raíces de la región durante el 2020. Centros de negocios en toda América Latina cerraron sus puertas y el inventario entro en modo hibernación ante altos niveles de incertidumbre. Como consecuencia el precio de las residencias verticales cayó un 4% en la Ciudad de Panamá por ejemplo mientras que las casas en el interior del país cayeron entre un 9% y hasta un 36%. La renta en promedio vio una reducción de precios de un 20%, y hasta un 70% en casos específicos de esquemas de retención de clientes a largo plazo.

Además, las restricciones aceleraron los cambios en los modelos de negocios. El retail en línea por ejemplo creció un 39% a nivel mundial durante el primer cuatrimestre del 2021 en comparación al mismo período en el 2020. Según una encuesta de KPMG alrededor de 58% de ejecutivos del sector inmobiliario de la región anticipa que la disrupción pandémica dure al menos 3 años más.

La digitalización del trabajo también significo que menos “trabajadores de cuello blanco” regresarán a las oficinas a tiempo completo y en consecuencia las compañías están reconsiderando el uso y necesidad de su inventario inmobiliario. El cambio de modalidad de trabajo trajo consigo una serie de reconsideraciones sobre la flexibilidad de los espacios de trabajo existentes y las necesidades físicas esenciales de un mundo más digitalizado. Los cambios pueden parecer desalentadores para un sector que ha disfrutado de altos márgenes de rendimiento por una década, sin embargo y a pesar de la incertidumbre los bienes y raíces continúan siendo una mejor inversión con mayor rendimiento que bonos de gobierno o letras del tesoro.

Panamá ya era un destino favorito para los inversores internacionales.

El istmo cuenta con un centro financiero de primer nivel, una economía dolarizada, y una estabilidad política envidiable en la región. Los profesionales de bienes y raíces están regulados desde el siglo pasado por el decreto Ley 6 de 1999 y los inversionistas extranjeros encuentran igualdad de condiciones que los locales gracias a la Ley 54 de 1998.

El país también ofrece un número de subvenciones fiscales y bajas tasas de impuestos en comparación a otros destinos en la región. Los inversionistas reciben privilegios migratorios que no solo facilitan los negocios y agregan protecciones estatales sino que también abaratan el costo de sus operaciones, como la ley 41 de 2007 de Sedes de Empresas Multinacionales.

El éxito del marco jurídico establecido hace más de una década logró que más de 160 compañías multinacionales mudaran sus sedes a Panamá, más de mil millones de dólares en inversiones entraran al país y cerca de 10 mil nuevas plazas de empleo se crearan. Un estado de derecho consolidado y amigable a los inversionistas se suma a la mejor conectividad área y digital que puede ofrecer un mercado latinoamericano. Cinco de los diez puertos marítimos más activos de América Latina se encuentran en Panamá conectando el país a 180 destinos por mar. Y la conectividad área agrega otros 90 destinos directos por aire. Ocho cables de fibras ópticas y el 100% del internet regional cruzan por el istmo. Esta infraestructura física y legal no solo produjo el mayor crecimiento económico de un país en América Latina durante el siglo 21 si no también un de los mejores pronósticos de recuperación económica post-pandemia.

Panamá crecerá un 12% en el 2021 en comparación al promedio regional de 5%. Y en el 2022 el Banco Interamericano de Desarrollo pronosticó un crecimiento de 8% para el istmo panameño, mientras que la región crecerá a solo un 2.9%.

El rendimiento del sector de bienes y raíces, así como la reactivación económica de los países depende en gran medida del control epidemiológico y en particular de los decesos y hospitalizaciones producto de la Covid-19. Estos pronósticos de crecimiento a corto y mediano plazo anteriormente mencionados, tienen una mayor garantía de mantenerse estables en comparación con otros países del hemisferio, y por lo tanto ofrecen una mayor seguridad al inversionista. Mientras la variante Delta de la Covid-19 amenaza con nuevas restricciones y confinamientos, Panamá esta rumbo a alcanzar la inmunidad de rebaño antes de finales del 2021. Y a diferencia de Chile y Argentina, que llevan la delantera en la tasa de vacunación regional, Panamá utiliza en un 100% vacunas de Pfizer y AstraZeneca (dos de las tres vacunas más eficaces contra variantes a la fecha).

Esta realidad pandémica y económica ya está mostrando su fortaleza. El mercado inmobiliario en Panamá mantiene, para inicios de agosto, en niveles de oferta y demanda similares a la prepandemia según la Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces.

El impacto de la pandemia está dando pie a una nueva realidad en todos los subsectores de los bienes y raíces. Si bien Panamá ofrece garantías jurídicas y de crecimiento económico sostenible a largo plazo los cambios de paradigma producto de la transformación digital obligarán a los propietarios, inversores y operadores inmobiliarios a ser más flexibles para poder lograr una ventaja comparativa.

Los propietarios e inversionistas deben reconsiderar su definición de activos sostenibles de cara a clientes que buscan maximizar sus inversiones con consideraciones de factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG por sus siglas en inglés – environmental, social, and governance). En ese sentido la confianza y disposición entre los stakeholders es la clave. Sin un grado de confianza y estabilidad las inversiones si serían riesgosas en un mundo que aún no cimienta sus nuevos paradigmas.

Y Panamá nuevamente sobresale como el cuarto país de las Américas con mayor calificación según el ranking de facilidad de hacer negocios del Banco Mundial y primero en Centro América. La calidad de hub financiero de la ciudad capital y hub logístico del Canal de Panamá aseguran un grado resiliencia a presiones negativas sobre la renta, mientras que la caída de precios en el interior del país y/o activos reposeídos representa una importante oportunidad para los capitales de inversión que permanecieron inactivos durante el 2020. De la mano de un socio local (regulado y por tanto confiable) Panamá es un oasis para el emprendedor, el inversionista, el operador, y el cliente que busca un horizonte despejado para la innovación del mundo post pandemia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *